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domingo, 26 de marzo de 2017

La Rochefoucauld I

La mayoría de los hombres tienen, igual que las plantas, 
propiedades ocultas que el azar pone de manifiesto.




Es tan fácil engañarse a uno mismo sin darse cuenta como difícil engañar a los demás sin que se den cuenta.




Lo que distingue a las mentes despejadas es el dar a entender en pocas palabras muchas cosas, por el contrario los romos tienen el don de hablar mucho y de no decir nada.





La suerte y el temperamento gobiernan el mundo.





Nada más fácil que perdonar a nuestros amigos los defectos que no nos conciernen.





En la amistad, como en el amor, a menudo se es más feliz por las cosas que se ignoran que por las que se saben.





Apruebo en extremo las hermosas pasiones; son señal de grandeza del alma.





Hay algunos defectos que, bien manejados, brillan más que la misma virtud.





Sólo las personas que tienen fortaleza son capaces de obrar con verdadera humanidad.





La elegancia es al cuerpo lo que la agudeza a la mente.





La razón de que se combatan tan acerbamente las máximas que descubren el corazón del hombre es que se teme verse descubierto en ellas.





Solo deberíamos sorprendernos de que aún podamos sorprendernos.





La locura más sutil se hace con la más sutil de las corduras.





La fortaleza de los hombres juiciosos no es más que el arte de encerrar el propio desasosiego dentro del corazón.





El amor, igual que el fuego, no puede subsistir sin un movimiento continuo, y se extingue cuando se deja de esperar o temer.





Reflexiones o sentencias y máximas morales
La Rochefoucould
Editorial Edhasa.

Máximas escogidas por  Javier Recas en 
Relámpagos de lucidez. El arte del aforismo.
Ensayo. Biblioteca nueva

lunes, 14 de septiembre de 2015

Antonio Porchia (Voces)



Ser inferiores a otros lo aceptamos; ser iguales, no.




Y seguiré eliminando las palabras malas que puse en mi todo, aunque mi todo se quede sin palabras.




Todo es como los ríos, obra de las pendientes.




Por salvar lo que hemos sido, nunca llegamos a ser lo que somos.




Hoy no podría habituarme a cómo seré mañana; mañana sí.




Lo mío, cuando no puede ser igualmente de otros, no sé por qué es mío.




Todos mis pensamientos son uno solo. Porque no he dejado nunca de pensar.






Mi sed agradece un vaso de agua, no un mar de agua.





Y sigo matando lo malo que hay en mí, para seguir siendo un santo, un suicida o un asesino.




Dirán que andas por el camino equivocado, si andas por tu camino.



Sin esa tonta vanidad que es el mostrarnos y que es de todos y de todo, no veríamos nada y no existiría nada.



¿Por qué te pido tanto que me ayudes? Es que te estoy ayudando.




¿Qué diría (¿yo?) de la humanidad de hoy? Diría que las calles son amplias.




Desde hace mil años me pregunto ¿Qué haré ahora? Y aún no he podido responderme.




Viéndome me pregunto: ¿Qué pretenden verse los demás?




¿Y para qué debo arrepentirme de lo que he hecho, si no puedo dejar de hacer lo que hago, que es lo que he hecho?




¿Cómo he podido volver tantas veces aquí, sin moverme de aquí?




Lo que me digo, ¿Quién lo dice?¿A quién lo dice?





¿Lo nada o lo como nada? Lo nada. Porque lo nada me da soledad y lo como nada no me da nada. Ni soledad.





Cuando me voy estoy lleno de lo que no se va y cuando no me voy estoy lleno de lo que se va. Pero cuando me voy ¿Qué se va? Y Cuando no me voy ¿Qué no se va?




¿Esto he sido yo? Y yo, ¿Qué he sido?





Y si esta dolorosa tarea del alma no cumple nada, porque nada parece cumplir, ¿para qué me habrá sido dada a cumplir esta dolorosa tarea del alma? ¡Quien sabe!





Se ha derrumbado todo. ¿Y era necesario que se derrumbara todo, para derrumbarme yo? ¡Que tontería!





¿Habría este buscar eterno si lo hallado existiese?





Antes de aquello, ¿qué hubo? Y después de aquello, ¿qué hubo? Y aquello, ¿qué fue?





¿Por qué vuelves otra vez, mañana?





Nada. Nada. Nada. Y, ¿por qué no es nada también el corazón?






Y si todo es por esto y para esto, ¿por qué no es solamente esto, todo?


Voces Reunidas. 
Antonio Porchia. 
Editorial Pretextos.


lunes, 2 de junio de 2014

BARBARISMOS. Andrés Neuman I


ojo. Versión contemporánea de la mano.



actor. Individuo obligado a fingir de todo corazón.


adjetivo. Sutil, obvio, imprescindible, innecesario, preciso, vago, ambivalente guardián del sustantivo.


aforismo. Incertidumbre formulada con toda certeza.


apetito. Hambre de clase alta.


biblioteca. Muchedumbre que espera su turno de palabra.


botella. Recipiente cuyas mitades generan cierta polémica. 


capitalismo. Único camino posible hacia ninguna parte.


congreso. En la esfera académica, reunión de soliloquios. / 2. En la esfera política, ídem.


consumismo. Diarrea en sentido inverso.


Dios. Ser empeñado en demostrar su existencia que apenas encuentra tiempo para cultivar su presencia.


especulación. Ministerio de Economía paralelo.


ética. Arte de detenerse en las propias contradicciones.


Facebook. Sistema inmejorable de espionaje en que los vigilados colaboran activamente con los vigilantes.


fascismo. Sistema ambidiestro de tortura.


Barbarismos. Andrés Neuman
Ed. Páginas de Espuma
2014

Blog de Andrés: Microréplicas





domingo, 6 de octubre de 2013

LOS BOSNIOS. Velibor Colic III

Sarajevo. Agosto 2010

SENAD

Mientras volvía de montar guardia, Senad O. se detuvo ante la casa de su vecino para pedirle un vaso de agua. Este, Hazim, acompañado de su hijo Bego, acababa de salir al patio, con una jarra de agua fresca en la mano, cuando un obús cayó entre ellos.
Se oyeron dos explosiones, porque Senad O. tenía una granada de mano en el bolsillo izquierdo de la chaqueta de su uniforme.

Cuando acudimos a toda prisa, advertimos, a través del humo y el polvo, un gran agujero en lugar de su corazón.


Modrica, Bosnia-Herzegovina, mayo de 1992


LOS BOSNIOS (Velibor Colic, Ed. Periférica)

domingo, 29 de septiembre de 2013

LOS BOSNIOS. Velibor Colic II


 
Sarajevo. Agosto 2010

 

SARAJEVO


En Marindvor, en el centro de Sarajevo, se codeaban de la forma más natural, y como de broma, Oriente y Ocidente, el siglo XXI y la Edad Media. En un radio de unos quinientos metros, encontrábamos una iglesia, la residencia del gobernador de Bosnia-Herzegovina, la Facultad de Letras y el Holiday Inn, hotel hipermoderno, y todo ello cerca de la Bascarsija, antiguo zoco turco y lugar altamente turístico en tiempos más felices.

El habitante de Sarajevo podía, mientras deambulaba por la tarde, recorrer los siglos al mismo tiempo que la ciudad, pasar de la monarquía austrohúngara (Marindvor) al Imperio Otomano (Bascarsija).


Sarajevo. Agosto 2010



Hoy que Sarajevo agoniza en medio de atroces tormentos - pues así es como sentimos esta guerra, nosotros, los bosnios: nuestras ciudades muertas son para nosotros seres queridos arrancados a la vida -, ya nadie emprende ese itinerario que atravesaba el centro.

HOY EN SARAJEVO SE CORRE, POR MIEDO A LAS GRANADAS Y A LOS FRANCOTIRADORES.

Supongo que "los de las colinas" están por fin satisfechos: unos obuses más y la Historia de una ciudad y de un pueblo habrá sido borrada por completo.Unos obuses más y la Historia podrá comenzar con ellos...

Francia, diciembre de 1992, Liberación Especial Sarajevo 1992

LOS BOSNIOS (Velibor Colic, Ed. Periférica)


sábado, 28 de septiembre de 2013

LOS BOSNIOS. Velibor Colic. I

Mostar. Agosto 2010 

ZDRAVKO I 

 

Un hilillo de sangre salpicó, como si lo hubieran cortado con el filo de una cuchilla, el cuello del serbio Zdravko Ilincic, poeta de Modrica, mientras posaba la mano sobre el pomo de la puerta de su casa, sita en pleno centro de la pequeña ciudad. El incandescente fulgor de un obús serbio que había explotado a algunos metros de él lo hirió de muerte al degollarlo literalmente y quemarle el rostro y las manos. 


 Mostar. Agosto 2010
 
Mientras tanto, quizás en el mismo instante, su hermano Budimir era condecorado y ascendido al grado de capitán de artillería del ejercito serbio, en el pueblo serbio de Milosevac, cerca de Modrica, de donde llovían los obuses la mayor parte de las veces.

Modrica, Bosnia-Herzegovina, mayo de 1992

LOS BOSNIOS (Velibor Colic, Ed. Periférica)

jueves, 23 de agosto de 2012

Andrés Neuman


Desprotegida y grande: la sencillez.

 

Al paciente le queda cada vez más tiempo.

·

La maldad no se elige: la llevamos dentro. Por eso oponerse a ella constituye un refinado acto de libertad.

·

Me contradigo porque soy incrédulo.

·
Las ideas actúan. Por eso no todas las opiniones son respetables.

·
Qué increíble progreso supondría reemplazar lo políticamente correcto por lo moralmente profundo.

·
La felicidad es un estado de gratitud.

·

Lo último que se pierde no es la esperanza: es la ironía.


·
Nos hacemos mayores cuando nos damos cuenta de lo fácil que resulta que las cosas salgan mal.


·

Conviene burlarse un poco de casi todo, y mucho de casi nada.

·


No podríamos sobrevivir sin sabernos mortales, pero no podemos vivir sin sentirnos eternos.


·
La discreta nostalgia de lo que no ocurrió.


·

Las verdades suceden.

·

Tener ganas de tener ganas.

·

Que no éramos inofensivos: uno de nuestros aprendizajes más ingratos.
·


Nuestra fuerza radica en la honestidad de nuestros límites.

·

A veces arrastramos a los otros a nuestra oscuridad, cuando lo que queríamos era pedirles que encendieran la luz.

·

Los ignorantes no saben que lo son. Los inteligentes saben perfectamente que lo son. Los sabios nuevamente no lo saben.

·

Pensar el amor ensancha los abrazos.

·

El aburrimiento es la tristeza de la voluntad.

·


La voluntad es un músculo.



La liberación de la mujer libera al hombre de sí mismo.

·

Nuestros fracasos amorosos nos ayudan a comprender mejor la vida sentimental (de los demás).

·

Comunicados permanentemente, ¿cuando diablos pensaremos?

·

La vida entera es un ritual muy frágil.

·

Es mucho más terrible despedirse que estar solo.

·

Buscarse debajo de otra carne.

·

La anatomía del amor es suspicaz: resulta imposible amarse frente a frente haciendo coincidir los corazones. Somos demasiado iguales.*

·

Los valientes son cobardes furiosos.

·

Uno comienza a amar definitivamente a sus padres cuando comprende que morirán.

·

La razón, ciertamente, naufraga. Pero sabe nadar.

·

No hay nada más sutil que la rutina, pues en ella nos conmueven los matices

·

Todos los días nos cambia la vida.

·

Amar es una obra de arte.

·

El arte modifica para permanecer.

· 
La imaginación completa la verdad.




* Añadido mío.






Andrés Neuman. El Equilibrista.
Ed. Acantilado
Blog de Andrés: Microréplicas

sábado, 18 de agosto de 2012

PESSOA y el MAR II (Oda Marítima)

Desde el cabo San Vicente
(...)

¡Ah, los paquebotes, los buques mercantes, los barcos de vela!
¡Van escaseando - ¡ay de mí! – los barcos de vela en los mares!
¡Y yo que amo la civilización moderna, yo que beso con el alma las máquinas,
yo el ingeniero, yo el civilizado, yo el educado en el extranjero,
me gustaría tener otra vez ante mi vista sólo veleros y barcos de madera,
no saber de otra vida marítima que la antigua vida de los mares!
Porque los mares antiguos son la Distancia Absoluta,
la Pura Lejanía, liberada del peso de lo Actual…
¡Ah, y cómo aquí todo me recuerda aquella vida mejor,
Aquellos mares, más grandes, porque se navegaba más despacio!
Aquellos mares, misteriosos, porque se sabía menos de ellos.


 Desde la Torre de Belén
(...)
 
Me invade poco a poco el delirio de las cosas marítimas,
me penetran físicamente el muelle y su atmósfera,
el marullear del Tajo me salta por encima de los sentidos,
y empiezo a soñar, y comienzo a envolverme en el sueño de las aguas,
comienzan a engranar las correas-de-transmisión de mi alma
y la aceleración del engranaje me sacude nítida mente.


 Cerca de Cascais
(...)

Me llaman las aguas,
me llaman los mares,
me llaman, alzando la voz corpórea, las lejanías,
todas las épocas marinas sentidas en el pasado, llamando.


 Cerca de Cascais

(…)

¡Ah sea como sea, sea hacia donde fuera, partir!
Marcharse por ahí fuera, por las olas, por el peligro, por el mar,
ir hacia la Lejanía, ir hacia Fuera, hacia la Distancia Abstracta,
indefinidamente por las noches misteriosas y hondas,
llevado como polvareda por los vientos, por los vendavales!
¡Ir, ir, ir, ir de una vez!
¡Toda mi sangre rabia por tener alas!
¡Todo mi cuerpo se arroja hacia delante!
¡Salto a lo largo de mi imaginación como torrentes!
¡Me atropello, rujo, me precipito!...
¡Estallan en espuma mis ansias
y mi carne es una ola batiendo contra los acantilados!


 Cerca del cabo San Vicente
(...)
 
¡Eh marineros, gavieros! ¡Eh tripulantes, pilotos!
¡Navegantes, mareantes, marinos, aventureros!
¡Eh capitanes de navíos!¡Hombres al timón y los mástiles!
¡Hombres que duermen en rudas literas!
¡Hombres que duermen con el Peligro acechando por las portillas!
¡Hombres que duermen con la muerte por almohada!
¡Hombres que tienen toldillas, que tienen puentes desde donde mirar
la inmensidad inmensa del mar inmenso!


Desde el cabo San Vicente
(…)

¡Hombres del mar actual! ¡Hombres del mar pasado!
¡Comisarios de a bordo! ¡Esclavos de las galeras! ¡Combatientes de Lepanto!
¡Piratas del tiempo de Roma! ¡Navegantes de Grecia!
¡Fenicios! ¡Cartagineses! ¡Portugueses arrojados de Sagres
a la aventura indefinida, al Mar Absoluto, para realizar lo imposible!
¡Eh-eh-eh-eh-eh-eh-eh-eh-eh!
¡Hombres que levantasteis padrones, que disteis nombres a cabos!

(...) 


Álvaro de Campos. Oda Marítima